lunes, 8 de agosto de 2011

Construyendo Cultura - Colectivo "La Esquina de los Andamios"

“cultura popular es la cultura no oficial, la cultura de los grupos que no forman parte de la élite, las clases subordinadas”
Peter Burke

Existe una falsa diferenciación entre “Alta Cultura” y “Cultura Popular”. Una concepción aristocrática hegemónica que significa una agresión contra el pueblo en la medida en que le achaca una marcada inferioridad. Frente a la distancia que se da entre ciertas expresiones de la “Alta Cultura” y los sectores populares se plantea una cultura de masas, rebajada para ser aplicada en pequeñas dosis a un público inferior. Así, la condición de “Popular” está dada por la masividad del fenómeno, priorizando el rol de los medios de comunicación como difusores de contenido. El sujeto, lejos de ser productor de cultura asiste en forma pasiva a la construcción de elementos denominados como "populares", llevados a cabo por "agentes" considerados "extraños" al campo popular y donde lo central pasa por el rol que adquieren las industrias culturales y el sector privado.
Las verdaderas acciones de la llamada “Cultura Popular”, partiendo de clases sociales subalternas, condensan un sentido capaz de "resistir y enfrentar" a la cultura oficial o hegemónica, acentuando la capacidad de éstas de poder deslegitimar el orden simbólico vigente. Sin embargo es imposible desestimar todos aquellos componentes culturales que si bien parten de estos sectores sociales, reproducen formas culturales dominantes sin llegar siquiera a cuestionarlas.
Así, los movimientos Contra- Culturales componen un fenómeno de masas atado al consumo de bienes diseñados, producidos, distribuidos y publicitados por los mismos agentes del mercado a los que por principios se oponen.
La cultura manifiesta las necesidades, los valores, el imaginario y los intereses de una sociedad. Rebelarse contra la cultura es rebelarse contra nosotros mismos. Es contra la imposición hegemónica de marcos y fenómenos culturales que los diversos sectores pueden realmente resistir, a través de la creación activa de pautas y valores nuevos o el rescate innovador de tradiciones silenciadas.
Es aquí donde nuestro rol como estudiantes nos pone ante la necesidad de empezar a reflexionar qué queremos como ciudadanos, como sociedad, y consecuentemente erradiquemos la idea de que el Alicia es tan sólo una vía para alcanzar un título profesional. Somos actores sociales que poseen a la vez un rol activo en su formación, lo que implica la necesidad de que adoptemos una percepción del presente y del futuro, que nos preguntemos en dónde estamos y hacia dónde queremos ir. Hasta que no realicemos un análisis consciente de estos temas, no podremos emprender el diseño y construcción de una cultura deseable.
Que durante el proceso de toma de 2010 la asamblea considerara y aprobara la creación de la Comisión Artística y la enorme convocatoria que logró la realización de manifestaciones artísticas como elemento de protesta dan muestras del crecimiento que tuvo en los últimos años la idea de la lucha y la participación ligadas a la cultura.
Es necesario iniciar y sostener proyectos que dejen atrás la concepción anacrónica de “DIFUSIÓN”, herencia de aquellas visiones elitistas que dieron por cierto que construir la cultura era trabajo de “especialistas” y a las masas sólo incumbía conocerla. Debemos ser acción y no contemplación ni reproducción. Desde esta óptica la construcción de la cultura y el conocimiento exige una participación dinámica y plural, guiada por el interés comunitario y la conformación de espacios que promuevan la constante transformación del pensamiento y en el que todos confluyamos y aportemos nuestra cuota de trabajo.
Sabemos que la cultura se conforma con el aporte de todos los sectores, por lo cual es necesario que sumemos en esto a docentes y estudiantes.
El momento político y social que vivimos exige al factor cultural coordinar un proceso de creación colectiva, superando antiguas visiones a través de la creatividad, el conocimiento, la innovación y por sobre todo la pasión y la fuerza. La cultura en ningún momento es algo rígido ni homogéneo en una sociedad. Se presentan modificaciones y luchas en los valores y costumbres de ciertos sectores de la sociedad. Además, ninguna sociedad, ni por tanto su cultura, es impermeable a las influencias de otras, teniendo por consecuencia intercambios culturales. Estas fuerzas culturales diferentes son las fuerzas mismas que permiten a una sociedad y su cultura, progresar hacia formas más adecuadas para sus condiciones de vida. Está en nuestras manos.